La última rosa de mi rosal

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La última rosa de mi rosalCómo todo en esta vida las prioridades son importantes, hay que establecerlas y seguirlas ¿qué es lo mas importante para ti en este momento?

En la etapa en la que vivimos actualmente en casa la prioridad son mis hijos, eso es un hecho.

Por esta razón hace años se decidió que el perro debía tener un lugar diferente a donde jugaba mi hijo, en aquel momento pensaba que no quería a mi hijo jugando entre orines de perro y cosas peores, así que sí, el niño y el perro podían ser amigos siempre y cuando cada uno tuviera su lugar.

En aquel momento decidimos que el patio sería para que los niños jugaran y pudiéramos colocar una alberquita que no tuviera orines de perro y podríamos tener la bicicleta y los montables sin orines, y un gran etcétera sin orines.

La decisión que tomé la semana pasada fue bajo este mismo precepto: los niños son primero y el patio es el lugar para que ellos jueguen.

Y algo que no concordaba muy bien con eso eran los rosales. 

Te cuento que aquí donde vivo cada año el municipio regala un rosal en cada casa el día de las madres, no sé que he hecho con los rosales anteriores, pero en casa ya tenía 3 y decidí sembrarlos en mi mini-mini-jardincito que hay en el patio.

Los rosales crecieron exponencialmente, debo decir que nunca pensé que esto sucedería, pero ya casi pasaban la barda de atrás. Estaban ENORMES y hermosos….. pero el problema fueron las espinas….. espinas y niños no combinan.

Los rosales comenzaron a ocupar espacio en patio, y al no ser un espacio grande, pues esto merma el espacio de juego, además con las espinas la alberquita inflable se le hizo un agujero que tardamos muchísimo en encontrar y entonces la alberquita se desinflaba y no se podía jugar en ella.

Por fin encontramos el agujero, pero luego había que poner la alberquita en otro lugar para que no volviera a ocurrir y entonces ya no podíamos tender ropa, ni pintar en el pizarrón que hicimos en una de las bardas del patio y entonces…. y entonces…. y entonces….

Y entonces la decisión fue decirles adiós a los rosales y agradecerles las múltiples hermosas rosas que adornaron el jardín. Quité el rosal rojo y podé el naranja que quedó siendo una varita que mantendré a línea para que no crezca descomunalmente y el rosal amarillo le buscaré una maceta para poner a la entrada de la casa.

No mas espinas en el patio que lastimen a mis hijos o a sus juguetes. Ni modo. Es solo una etapa y ya habrá otras etapas en que se puedan tener rosales en el mini-mini-jardincito.

Para finalizar y como un homenaje a mis rosales, te dejo aquí las fotos que he subido a instagram de mis rosas.

Por adornar el jardín, mil gracias, las disfruté enormemente.

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Te dejo un abrazo

firma

 

 

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